"Equívoca" interpretación del Protocolo en el que el Ministerio de Defensa basa la reforma
Abogado
Para analizar política y jurídicamente la situación planteada debemos situarnos en el ámbito en el cual el MINDEF fundamenta y encuadra la problemática de los LLMM y las revolucionarias reformas que se encuentran llevando adelante, ello es el supuesto cumplimiento por parte de nuestro país del “Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño” relativo a la participación de niños en los conflictos armados”, nada mejor que referirnos específicamente a la INTRODUCCION de la “Guía del Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados” que publica UNICEF en su página web:
http://www.unicef.org/spanish/publications/files/SPANISHnw.pdf
Dicha introducción dice: “Debido a la proliferación de los conflictos armados en el mundo, cada vez hay un mayor número de niños y niñas expuestos a la brutalidad de la guerra. En numerosos países, fuerzas y grupos armados reclutan a jóvenes de ambos sexos como soldados, tanto a la fuerza como de forma voluntaria. Muchas veces los grupos o fuerzas militares reclutan a los menores de edad utilizando técnicas de manipulación, o la pobreza y la discriminación llevan a estos jóvenes a convertirse en soldados. Los grupos militares les secuestran en las escuelas, en las calles o en sus hogares. Después de reclutarlos u obligarlos a servir a la fuerza, les utilizan para realizar varias funciones. Aunque muchos niños y niñas participan en los combates, otros deben prestar servicios sexuales, o les emplean como espías, mensajeros, porteadores, sirvientes o para plantar o hacer explotar minas terrestres. Muchos niños y niñas tienen que realizar múltiples funciones.
A los niños y niñas se les recluta a veces por distintas razones. En los países que ya son pobres de por sí, la guerra deteriora la situación económica y social, y agrava las dificultades económicas de las familias. Como resultado, los niños y las niñas se integran en las fuerzas o grupos armados para asegurar su alimentación cotidiana y su supervivencia. Los conflictos interrumpen también la educación de los menores de edad. Cuando las escuelas están cerradas, los niños y las niñas tienen muy pocas alternativas y es más fácil convencerles de que se unan a las fuerzas o grupos armados.
Cuando el conflicto es prolongado, las fuerzas y los grupos armados suelen utilizar a los niños y las niñas para reponer sus efectivos. La disponibilidad de armas de pequeño calibre y armas ligeras y baratas, que un niño o una niña de 10 años o menos pueden manejar con facilidad, contribuye aún más a reforzar esta tendencia en el reclutamiento.
Los niños y niñas utilizados como soldados pierden su infancia y son víctimas a menudo de una extrema brutalidad. Hay numerosos casos en que los grupos armados han drogado a estos niños y niñas antes de enviarlos al combate, y les han obligado a cometer atrocidades contra sus propias familias a fin de destruir sus lazos familiares y comunitarios. Las niñas tienen que participar a menudo en actividades sexuales, por lo general al servicio de un comandante, pero a veces son víctimas de violaciones en grupo.
Resulta difícil calcular el número de niños y niñas que han sido reclutados y utilizados en las hostilidades. Aunque las investigaciones sugieren que se explota a 300.000 niños y niñas soldados en alrededor de 30 conflictos en todo el mundo, de hecho nadie conoce la cifra real. En la actualidad se llevan a cabo actividades para recopilar una información más precisa sobre la utilización de los niños y niñas soldados y para reunir datos de manera sistemática sobre las consecuencias de la guerra sobre la infancia.”
Ahora bien, después de leer la citada introducción, a nadie que conozca la realidad de los LLMM y de nuestra República Argentina se le puede ocurrir que nos encontramos ante un supuesto siquiera aproximado a la realidad que trata de combatir el Protocolo.
Evidentemente la realidad es que nos encontramos ante el aprovechamiento por parte del Poder Ejecutivo de un título como el de “Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados” para enmascarar intenciones políticas que no son nuevas en nuestro país y que tienen como fin destruir el sistema de defensa de la Nación.
Necesito creer que llegará el día en que nuestra actual dirigencia política deje atrás un pasado de hace mas de 30 años lleno de frustraciones, rencores y venganzas y permita que nosotros, la sociedad toda, podamos unificar el titánico esfuerzo de construir un país como el que nuestros hijos se merecen.

